lunes, 28 de abril de 2014

Cuando dejes de ser.

Las lágrimas
ya no salen,
será que me has
dejado seca.

Ahora lloro
versos
directamente
del alma.

Se suponía que
me llenabas,
pero estoy
como vacía.

Si por lo menos
pudiera verte
y calmar
esta sed,

si yo fuera
y tú dejaras
de ser.

Cuando llegue
el momento
en el que oír
tu nombre no duela,

me quedaré
sin inspiración,
pero estaré como nueva,
sin romper, por fin.

lunes, 21 de abril de 2014

Mayúsculas.

El lugar donde
todo se olvida
no consiguió
borrarte.

Donde encuentro
lo que busco, siempre,
allí tú te ataste
(o te até yo).

Escribiste con tinta
china
unos versos
imborrables.

porque poesía eres
tú,
no la mierda que escribo
yo.


sábado, 12 de abril de 2014

Vacíos.

Vacíos por llenarte,
vacíos por llenarme:

El vacío de tus ojos,
el vacío de mis lágrimas.
El vacío de tus labios,
el vacío de mis palabras.
El vacío de tus orejas,
el vacío de mis letras.

El vacío de tus manos
cuando podrías estar
rozándome,
el vacío de mis dedos
cuando podría estar
tocándote.

Llenarte la espalda
de caricias,
llenarte las piernas
de besos.

Llenarte la cabeza
de palabras que consigan
hacerte dudar.
Llenarte la cama
de gestos que consigan
hacerte sudar.

Llenar tu móvil de versos
que te hagan volar.
Llenarte cada noche
aunque la luna esté
vacía.

Y llenar los vacíos que hay
entre tus piernas
y entre las mías.

viernes, 4 de abril de 2014

Roma, al revés.

Ya sé a dónde
te tengo que llevar.
Al lugar dónde las ruinas
son lo más bonito,
casi casi como tú.

Otro monumento a medio
derribar,
que debería nombrarse
patrimonio artístico de
la humanidad.

Tu nombre debería
aparecer en todas las guías
de aquellos que viajan,
que buscan, que persiguen,
que huyen de algo,
de alguien o de sí mismos.

Encontrarte para encontrarse,
eso me pasó a mí.
Me tropecé con tus escombros,
me di la hostia de mi vida,
y me la sigo dando cada día.

Ya sabes eso de que las
personas tropiezan dos veces
con la misma piedra.
Yo no tropiezo,
yo me caigo de boca.

Ya me gustaría tropezarme
todos los días contigo.
Intentar reconstruirte,
reconstruirme.

Prohibirte la entrada
a los aeropuertos,
a no ser que vayas conmigo,
y hacerte cumplir de una vez
la orden de acercamiento.

Arreglar eso que no tuviste
que tocar para romperlo,
eso que se rompe
con sólo mirarlo.

Pero no unos ojos cualquiera,
sólo esos que en diez días
consiguieron que en nueve
meses no haya podido pensar
en otra cosa,
sólo en ellos. Esos ojos.

Todos los caminos llevan
a Roma, o eso dicen.
Yo te llevaría a Roma
al revés,
si prometes no darte
la vuelta y dejarme
en ruinas.