sábado, 21 de febrero de 2015

de seguir

"Creo que no va a caber todo lo que te tengo que decir en esta mierda de tarjeta que le robé a mi pobre tía... pero más que nada porque hasta un libro se me quedaría corto contigo. Sabes que admiro todo de ti, sobre todo la habilidad que tienes de sacar lo mejor de mí y de hacerme ver la realidad tal y como es (aunque en eso de adivinar el futuro siempre fallas). Gracias por quererme como soy, por aguantar mis gilipolleces y mi bipolaridad. Gracias de verdad, porque soy como soy gracias a ti, porque ya no tengo miedo a nada ni a nadie, porque contigo me sobra todo lo demás.
Aunque nos peleemos y nuestras ganas de matarnos cada día van a más, sé que nunca, NUNCA, te perderé, porque eso sería como perder la vida (que cursi soy).
Casi todo el amor que siempre he guardado es para ti (el salami no, sorry). Lo estaba guardando para alguien que valiera la pena, estaba esperando a que aparecieras para dártelo, y que aunque estés rota (como yo) te reconstruiré, y te salvaré de tus miedos (aunque todavía no te los he encontrado, pequeña valiente).
Yo love Paco (y Gati).
Felices 19 a mi lado. Que te quiero más que a mi vida.
PD: en otra vida seguro que fuimos gatitos hermanitos."

Eres la razón por la que todo,
mi razón.

(y por lo del salami no te preocupes..)

lunes, 9 de febrero de 2015

¿y tú de principios o de finales?

Todo este tiempo que he perdido
era para ti, todo tuyo.
Pero en tiempos de guerra
cualquier agujero es trinchera
(y quien dice agujero 
dice edificio abandonado).
Y es que siempre
fue más fácil
abrirse de piernas
que abrir otras cosas
(y duele menos).
Siempre he sido
muy de desnudarme rápido,
y no me refiero a quitarme
la ropa.
Por eso me taladro la cabeza
pensando que
"no debí saber quien eras,
  no debí contar mis penas".
Pero hay tantas cosas
que no debería hacer y hago.
Y qué queréis que haga
si me encanta hacer
lo que no debo,
igual por eso no lo puedo evitar(te).
Y yo lo intento,
y ya no te escribo tanto,
y la mitad de las veces
te quedas en borradores, pero,
demasiados finales nos da ya la vida, ¿no?
¿quién soy yo para acabar con esto?

Es muy triste que seamos 
tan jóvenes
y entendamos tanto 
de finales,
y sólo entendemos de finales felices
en la cama,
ya ni las películas acaban 
como yo quiero
(ni siquiera las que me monto yo).
Pero más triste sería
no entender
de principios
(en los dos sentidos).