En la mesa redonda celebrada el pasado jueves 22 de octubre
de 2015, en la sala de conferencias del edificio nuevo de la Facultad de
Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, se trataron
diferentes temas relacionados con las mujeres y la comunicación en distintos ámbitos, como en los mass-media o en otros sistemas culturales como el arte, y
todo esto enfocado desde un punto de vista feminista.
Las
primeras mujeres que participaron en esta conferencia se dedicaban a hacer un
programa de radio de contenido alternativo. Contaban como cada día, antes de
comenzar la emisión, decidían los temas a tratar, siempre de corte social e
intentando dar voz a aquellas minorías que normalmente no la tienen, sobre todo
mujeres. Fueron pioneras en tratar temas como la violencia de género, el
aborto, la trata, la mutilación de genitales femeninos, y destacando también
temas como la importancia de las mujeres y el movimiento feminista en la
Segunda República, o por qué la prostitución sigue siendo uno de los tres
negocios más rentables del mundo, o por qué hay tantos millones de niñas que no
tienen acceso a una educación. Contaban como cuando comenzaron el programa
recibían continuamente amenazas tanto telefónicas como vía e-mail, pero que
poco a poco han ido cesando.
Iniciativas como esta son las que
construyen, granito a granito, la igualdad. Sinceramente, pienso que los medios
de comunicación tienen un papel importantísimo en la lucha feminista, y que
desde luego una sociedad no puede ser igualitaria si desde los medios se sigue
respaldando el sexismo. La solución pasaría por aumentar la representación
femenina en puestos de visibilidad, tanto en periodismo, como en publicidad,
como en cine o televisión. Cosa que ya podemos ver en la política nacional, ya
que la alcaldía de las dos ciudades más importantes de España, están en manos
de mujeres. En cuanto a la política internacional más de los mismo. Alemania,
uno de los países más importantes de la Unión Europea, por no decir el que más,
está presidido por una mujer. O también como algunos partidos políticos se
adueñan de algunos símbolos feministas como Podemos y el color morado, o cuando
Obama utilizó en su campaña electoral el “yes, we can” tan parecido al “We can
do it!” del movimiento feminista americano durante la Segunda Guerra Mundial.
Con
respecto a la segunda parte de la conferencia me gustaría destacar y agradecer
el lenguaje inclusivo que utilizó el presentador. En esta segunda parte, el
tema giró más en torno al poder de la representación en la cultura popular. Nos
invitaron a reflexionar sobre por qué relacionamos la presa rosa con una prensa
femenina, o la prensa financiera o económica con una prensa masculina. También
como esa brecha salarial que existe entre los sueldos de las mujeres y los
hombres marca quienes son los que tienen el poder adquisitivo en la sociedad, y
como eso queda reflejado en la televisión de pago. Si en la televisión
generalista se ha conseguido una igualdad relativa en cuanto a los personajes
de las series, con un 49% de representación femenina y un 51% de representación
masculina, los datos de las series de la televisión de pago son seriamente
preocupantes, con un más de un 70% de personajes masculinos y menos del 30%
femeninos. De esta manera esto se convierte ya no sólo en un conflicto de
clases, sino en un conflicto claramente sexista fomentando descaradamente la
desigualdad.
Se
habló también de las “GUERRILLA GIRLS” y sus iniciativas para aumentar la
representación de las mujeres en medios relacionados con la cultura,
denunciando la falta de representación femenina en puestos de importancia
mediática. Son las creadoras del famoso cartel “Do women have to
be naked to get into the Met. Museum?” “¿Las mujeres tienen que estar desnudas para entrar en los
museos?”, y es que si nos ponemos a analizar los datos es realmente preocupante
el machismo que existe en el mundo del arte. Casi el 80% de las personas que
terminan carreras de arte son mujeres, sin embargo, más del 60% de los puestos
de visibilidad son ocupados por hombres. En cuanto a los museos, cualquiera que
haya ido al Museo del Prado o al Museo Reina Sofía se habrá dado cuenta que las
mujeres se encuentran poco representadas, ya que no llegan al 9% las obras de
artistas femeninas. Pero esto no es un problema nacional, esto es una
injusticia global. En la Feria Internacional de Arte Contemporáneo ARCO 2015,
no llegaban al 6% las obras realizadas por mujeres. Esto demuestra que el arte
es otra herramienta patriarcal.
La
última en hablar fue María Bastarós, impulsora de la campaña “¿quién coño es?”
para visibilizar y reivindicar el papel de las mujeres artistas. Enfadada con
el mundo por la discriminación hacia la mujer en el arte, decidió empapelar su
universidad y su ciudad con biografías y obras de artistas femeninas. Llevó este
movimiento a las redes y consiguió hacer mucho ruido, por eso, plantea Internet
como un generador de cultura popular y como un ágora que ocupar para derrocar
al patriarcado.
“Cuando
un grupo reclama sus derechos otros tienen que renunciar a sus privilegios”, y
esto no es sólo un movimiento de mujeres, aquí los hombres también tienen mucho
que decir y que hacer.
Por
último, dar las gracias a todas esas personas que luchan cada día por conseguir
la igualdad, a todas aquellas súper mujeres que a lo largo de la historia han
luchado por nuestros derechos y a todos los que hicieron posible la conferencia
del pasado jueves. Gracias por no rendiros. Seguiremos luchando.