miércoles, 22 de octubre de 2014

voy a intentarlo

Lo voy a intentar, de verdad.
Voy a intentar despertarme con ganas,
sonreír cada mañana a la chica del espejo,
aceptar que yo también me equivoco,
sacarle la lengua a cada niño que me cruce,
sonreír a cada abuelita en el metro.
Voy a darle a mi madre todos los besos que la debo,
voy a reírle las gracias a mi padre
y voy a darle las gracias por hacerme reír.
Voy a olvidar todas las veces que mi hermano me ha fallado,
todas las veces que ha hecho llorar a mi madre,
y voy a quedarme con aquella tarde en la que apareció por casa
con un gatito metido en el bolsillo del abrigo.
Voy a comerme a besos cada día a mis dos gatos,
voy a bajarles comidita a los gatos de la calle y hablar con ellos.
Voy a pararme a leer cada frase escrita en la pared
y a escuchar a cada músico callejero.
Voy a jugar al fútbol y voy a dejarme la piel en cada partido,
aunque me la sude el resultado.
Voy a jugar limpio.
Voy a salir de fiesta cada fin de semana porque quiero, 
porque puedo y porque sé que a mis papis les revienta.
 Voy a echar cada polvo como si fuese el último
y voy a olvidar esa tontería del amor.
Voy a utilizarles y voy a cuidarlas.
Voy a ser una estrecha cuando cada noche 
me encuentre a la tristeza metida en mi cama medio desnuda,
aunque sea la única fiel.
Voy a desahogarme con las paredes,
aunque mis nudillos lo sufran.
Voy a decir la verdad, menos cuando duela.
Voy a salir más de esta ciudad que tanto aprieta,
voy a respirar más pueblo, más abuelos.
Voy a recordarme cada día que soy la persona
con más suerte del mundo,
voy a demostrarla que soy consciente de lo que tengo.
Voy a seguir escribiendo estas cosas inútiles
y voy a permitirme cada noche un ratito a solas
con mi libreta y mi boli de la suerte.
Voy a escribir cada mañana los sueños que he tenido por la noche.
Voy a leerme esa montaña de libros que me esperan
sobre ese skate que hace de estantería.
Voy a asumir que el mundo no es justo,
pero no pienso tolerar las injusticias.
Voy seguir soñando con que algún día se cumplirán mis utopías.
Voy a ser feliz, aunque sea a ratos,
y darle sentido a esto que llaman vida.
No sé si lo conseguiré, pero en serio,
voy a intentarlo.

domingo, 19 de octubre de 2014

Dime dónde.

Dónde han quedado
aquellas tardes
en las que lo raro
era estar cinco minutos
sin reírse.
Aquellas meriendas
los viernes
en el lugar de siempre
a la hora de siempre.
Aquel parque
al que solíamos ir
después,
donde presumíamos
de lo diferentes
que éramos,
donde bebimos 
por primera vez,
donde nos fumamos
ese trozo de papel,
donde le besé,
donde un chico
me rompió 
por primera
y última
vez.

Dónde ha quedado
aquella inocencia,
aquellos ojos
sin miedo a nada,
aquella boca que
no se callaba
lo que pensaba,
aquella niñata
a la que echaban
siempre de clase.
Dónde quedaron
aquellos tiempos
en los que no
necesitábamos
la hierva de la risa
para reírnos de todo.
Dónde está 
mi inconformismo,
mi rebeldía,
mis ganas de probarlo todo,
de cambiarlo todo.
Dónde coño me he dejado
las ganas de seguir.
Dónde cojones he puesto
mis motivaciones.
Y dime por donde
queda más o menos
cuando éramos
tan jodidamente
felices
y ni siquiera
lo sabíamos.
Cómo podemos
ser tan jóvenes
y sentirnos así,
y que injusto
tener tantas ganas
pero no saber donde.

sábado, 4 de octubre de 2014

Ignacio Fornés, no te calles nunca.

"La historia se repite, hay un castigo ejemplar
y mil formas de acabar con el que grite,
con aquel que agite las conciencias y hable de utopías,
héroes convencidos perseguidos por la CÍA.
Vierten su agonía por la libertad siendo censurados
y a sangre fría sin piedad asesinados por gobernantes cobardes,
mi rap arde al recordarles,
al decirle al mundo que su lucha no fue en balde.
Como John Lennon, me temo que fue un veneno,
no era bueno hablar de más, hablar de amar más, sin mal, sin armas.
Un Jesucristo en los 70, la amenaza de un buen tipo,
"Imagine all the people" como himno inmortal de un mito
de colosal influencia y fatal consecuencia,
cinco balas en su espalda la sentencia,
por decir verdades, por imaginar un mundo de igualdades,
de música, amor y oportunidades.
Ideales de un loco arlequín que toco fin,
por soñar despierto acabó muerto como Luther King.
Martin nos dijo adiós antes de tiempo,
al predicar la paz con el ejemplo, fue la furia de un gobierno
que odiaba ver a un negro como aquel luchando sin cuartel,
por un pueblo y un color de piel,
y fue así como el odio y su frenesí
le dieron caza aquella tarde gris en Memphis, Tennessee.
Y allí otra paloma cayó al suelo sin consuelo,
la esperanza lloró, lo oyó todo un planeta entero.
De nuevo el rencor venció, sucumbió el romance,
quizás todo sería distinto hoy sin aquel percance.
Quizás Bob Marley no murió de cáncer,
quizás Tupac Shakur murió por su actitud "black panther".
Misterio o conspiración, la revolución pagó su precio,
y quien habló de más halló disparos de silencio.
Desde este black book mi memoria vuela
hacia la bala que mató a Sam Cooke en un motel de carretera.
Como quisiera estar allí y así avisarle
que el Ku Klux Klan tenía un plan para asesinarle.
Un negrata millonario en los 60,
el espejo de una raza hambrienta,
que alimenta su alma mientras ahuyenta al que le oprime,
"A change is gonna come",
tenía razón y ese fue su único crimen.
Sus canciones aún viven y me desgarran,
como las de Víctor Jara, el peligro de un hombre y una guitarra.
Acribillado a bocajarro por el régimen de Pinochet,
su cuerpo exánime acabó en el barro,
como el Che Guevara y la unión quebrada a golpe de fusil o de garrote vil,
nada que hacer para el más débil,
al ver que sus iconos sólo caen como colillas,
por preferir morir de pie que vivir de rodillas.
Sencillas vidas lúcidas vencieron a cien mil,
sin miedo a morir por sus principios como Harvey Milk.
Yo aprendí de Gandhi y de su humilde vestimenta,
pacifista exterminado de la forma más violenta.
Triste final de quien se enfrenta al mal,
recuerdo a Kennedy sangrando en su coche presidencial,
quiso darnos un mañana y falleció a una edad temprana,
me pregunto si todo será igual con Barack Obama.
Si el drama cegará nuestra esperanza,
si la danza de los tiempos borrará las huellas de aquellas matanzas.
Hoy rompo una lanza por la lucha que presencio
y que cesen para siempre los disparos de silencio.

Y por Indira Gandhi, por Benazir Bhutto,
en todo el mundo las mujeres van de luto.
Allí por las mariposas, aquí por las trece rosas,

su valor venció a los disparos de silencio.”