Me jode que leas
que siento tanto
y todo por ti,
me jode leer
que sientes tanto
y nada por mí.
No lo entiendo,
vas y vienes,
cuando te vas
es por poco tiempo,
fugazmente,
como la estrella
que tienes,
pero cuando vuelves
lo haces muy
fuerte,
arrasando con todo.
No sé si es esta
puta ciudad
de la que antes
estaba perdidamente
enamorada
y que ahora
me ahoga,
me consume,
como si fuese
una simple colilla
a la que sólo le quedan
un par de tiros.
La que me lo ha dado
todo (o casi),
y luego
me lo ha quitado.
De que coño me sirve
vivir en la misma ciudad
que tú,
sólo para quemarme,
para quitarme mis sueños,
esos que me cortaban
(por eso de que son
de cristal)
pero que me hacían
seguir
sintiendo(me)
viva.
De que me sirve
que exista un tren
que me llevaría
hasta tu casa,
hasta tu cama.
Por qué estamos
tan cerca,
si cuanto más cerca
más quema,
en esta ciudad
rodeada de fuego
donde tú eres
el centro.
El puto centro de
madrid,
el puto centro
de lo más escondido
que hay en mí.
¿por qué tienes que ser
tan céntrica, madrid?
La ciudad en la que
si no sabes donde
perderte,
coges un tren
dirección al final
del túnel.
Siempre encontrando
alguna excusa
para coger esa preciosa
línea verde,
y si algún día
hay suerte
volver a cruzarme
con esos ojos.
Mientras tanto
me dedico a buscar
la mirada más perdida
del vagón,
intentando llamar
su atención,
para acabar despidiéndonos
con un
"a ver quien se encuentra antes".
Ay madrid,
que mal me tratas
y que mal repartes
las oportunidades,
y la putada es que
te quiero, más allá
de lo que ves,
de lo que lees
o de lo que puedas
creer.
Y pensándolo peor,
si me pudiera ir
no lo haría,
porque si cuanto
más cerca
más quema,
me gustaría tenerte
tan cerca
que pudieras tocar
mi calor,
ese que provocas
tú.
No hay comentarios:
Publicar un comentario