lunes, 9 de febrero de 2015

¿y tú de principios o de finales?

Todo este tiempo que he perdido
era para ti, todo tuyo.
Pero en tiempos de guerra
cualquier agujero es trinchera
(y quien dice agujero 
dice edificio abandonado).
Y es que siempre
fue más fácil
abrirse de piernas
que abrir otras cosas
(y duele menos).
Siempre he sido
muy de desnudarme rápido,
y no me refiero a quitarme
la ropa.
Por eso me taladro la cabeza
pensando que
"no debí saber quien eras,
  no debí contar mis penas".
Pero hay tantas cosas
que no debería hacer y hago.
Y qué queréis que haga
si me encanta hacer
lo que no debo,
igual por eso no lo puedo evitar(te).
Y yo lo intento,
y ya no te escribo tanto,
y la mitad de las veces
te quedas en borradores, pero,
demasiados finales nos da ya la vida, ¿no?
¿quién soy yo para acabar con esto?

Es muy triste que seamos 
tan jóvenes
y entendamos tanto 
de finales,
y sólo entendemos de finales felices
en la cama,
ya ni las películas acaban 
como yo quiero
(ni siquiera las que me monto yo).
Pero más triste sería
no entender
de principios
(en los dos sentidos).

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