martes, 29 de mayo de 2018

No tengo muy claro que venía a decir,
que te odio o algo así.


Que nada fue casualidad, pero eso tú ya lo sabes.
que yo estaba mal y tú, de repente tú.
sin avisar ni hostias.
me bailaste lento.
cerré los ojos y cuando los abrí ya me estabas besando el cuello.
te agarré.
los volví a cerrar y al abrirlos ya estábamos en los baños de aquel antro de mierda (al que he evitado volver).


Tu boca me lo pedía a gritos.
yo ahí descubrí que me encantaba decirte que no.
hablamos del verano y de los platos que ibas a fregar.
querías que me fuera contigo a casa.
"háblame mañana. no lo vas a hacer."
ya estabas dentro. no sé como, pero entraste.
Después ya vinieron las escusas,
y yo intentando frenar.
y tú que no me dejabas.
porque tu cuarto.
porque tu cama.
porque tus manos.
¿qué clase de traumas tienes?
Vacilas.
"vente esta noche".
Escusas.
¿por qué eres así?
Intriga.
"Joder, usa otro apelativo..."
bua que rara eres, me encanta.
y yo a ti, lo sé, vi cómo me mirabas,
por eso nunca he entendido nada.


Desapareciste. Desaparecimos.
sin despedirnos, como a ti te gusta.
porque al final somos eso, de todo menos despedidas.


Ah no, espera, ¿cómo era?
somos lo que hacemos sentir a los demás, ¿no?
Menos mal que no somos lo que sentimos.



Daba igual, ya no estabas para verlo,
pero todavía te paseabas por mi cabeza en días grises.
Y volviste, como vuelve septiembre,
y mi rencor y yo nos encargamos de recordarte lo mierda que fuiste (que volviste a ser) y que probablemente seguirás siendo toda tu puta existencia.
Y todo porque, por desgracia para mí, me hiciste sentir, y esto ya no me lo arrancas.


Después volviste a huir, como haces siempre. Cobarde.
¿Pero sabes qué? gracias.
Gracias,
es lo mejor que has hecho por mí.


pd: te escribí un par de poemas de mierda (como tú) que nunca leerás.


Después de mil heridas,
que no cicatrices
porque todavía cuelgan hilos.

quiero hacértelo pagar hueso a hueso. 
que me chupes cada herida y saborees el dolor.
que te bebas toda esta sangre.
Atragántate.




desde ti me llaman rencorosa, no sé por qué.








jueves, 2 de noviembre de 2017

Cuando decides que ya ha sido suficiente dolor

Después de todo,
de mil perdones,
de levantar la mano,
de apretar el puto.
Después de mil heridas,
que no cicatrices
porque todavía cuelgan hilos.
Después de cien primeras veces
y ni una puta despedida.
Después de todo, mierda.
Eres mierda. Eres una puta mierda.
Y ahora cruzo en rojo,
ya no miro,
me la suda ese coche viniendo hacia nosotras.
Ya no soy tan mona.
Ahora sigo,
ya no aviso.
Ya no soy tan dulce,
ya sólo sal.

Hombros pa alante, cabeza al suelo,
por si estallo si te veo.
Mente en blanco, ojos rojos.
Puños rasgados y tiempo biengastado
en joderme
por joderte,
por si sigues dentro.

No seré yo la que ponga excusas,
ni voy a seguir regalándote treguas.
No voy a bailar,
sólo quiero que el karma lo vuelva a hacer,
sólo quiero no volver a temblar
si vuelves a aparecer.

Mil demonios despertando en una mente al límite. 
Estoy en el puto borde.
Un fantasma, tú me suenas.
Este dolor no es nuevo, sólo más intenso.
Vienes a empujarme.
No, solo a recordarte que te lo juraste.
Quieres que salte.
Mandarlo todo a tomar por culo, 
repartir un poco este dolor pa no tragarlo yo. 
Sembrar un poco de eso que tú me escupes. 
Hacértelo pagar hueso a hueso. 
Que me chupes cada herida y saborees el dolor.
Que te bebas toda esta sangre.
Atragántate.

domingo, 29 de octubre de 2017

Que te quemes que eso cura, decía.
Inocente.
Esa mierda te deja una cicatriz
para el resto de tu vida.
Que el tiempo no está siendo mi cura, 
sólo una suave y lenta agonía.
Pero sólo queda rabia
en cantidades industriales,
desbordando por todo mi cuerpo
eterno inconformismo,
infinita impaciencia
Irracional y animal deseo
de jugar,
a ver quién pierde más.
jugando como si pudiésemos ganar,
como si se pudiese no perder.
siempre duele,
siempre pierdes.
y nadie lo entiende
y seguimos queriendo jugar,
por pura inercia será
sino de qué.
Dice que odia a la humanidad
porque después de tantos siglos
todavía no hemos aprendido a amar.
Cómo queréis que ame
si no conozco el amor
sólo he visto odio
odio
odio
y más odio.
Sociedades que te empujan
a matrimonios vacíos,
a seguir el orden
o lo que ellos conocen como orden,
el peor de los caos (del griego, abismo).
el amor llevado a tribunales,
a psicólogos,
a comisarías,
a hospitales,
el amor llevado a la muerte
odio,
siempre odio.
Siempre pierdes.

Sé que no tengo derecho
a volver aquí
como si nada hubiese pasado.
Pretender que todo sea como antes,
que me acaricies como antes,
que me escuches como antes,
que me dejes ser como hacías antes.

Como solía,
me siento ante ti
y dejo mi mente en blanco
(lo más en blanco que puedo)
me dispongo a dejar sangrar la herida,
pero la herida ya no sangra,
ahora sólo duele
y no puedo hacer nada
para que pare.

Y qué puedo hacer
si yo sólo sabía sangrar.
Sólo sabía desangrarme ante ti,
dolerme muchísimo contigo,
no sabes como me dolía.
Pero lo hacías ligero,
no me ahogaba de dolor,
simplemente flotaba en él,
contigo.

Buceaba entre huesos, sangre y heridas,
me abría en canal para sumergirme
y así poder encontrar algo
que diese sentido
a eso que llamo dolor.



lunes, 5 de diciembre de 2016

mayday, nos estrellamos

Y todo esto por qué,
para qué.
Qué sentido tiene nada
si ya nada tiene sentido y,
por qué seguimos.

Por qué te cruzas y parece que vuelve a merecer la pena,
como si no supiera que voy a volver a llegar hecha mierda,
que voy a caminar mirando al suelo arrastrando mi pena
y tus putas cadenas.
Por qué te miro como cuando deseaba que volvieras,
si tú ya estás aquí
volviendote a ir,

y te toco como lo imaginaba en mi cabeza,
pero tu piel ya no es tu piel, sólo son calles frías donde me he vuelto a perder y,
te beso, pese a todo te beso.
Te beso cada esquina, cada portal,
y tu termómetro, beso hasta el hielo de tu termómetro,
que marca cada vez más frío
y menos ropa.

Creamos microclimas.
yo intento quemar la lluvia y tú,
tú haces llorar al fuego.
No entendernos siempre se nos ha dado bien.
Que aquí el error por ti igual, pero por mí no espera.
Pero para qué,
si por lo visto en mis brazos sólo estabas de paso
y ahora, ahora me pesan.

Ahora todo huele a ti,
todo me sabe a ti,
todo era por ti porque yo,

yo quería un tú, te, ti, conmigo,
pero ahora yo, me, mí, sin ti.

martes, 28 de junio de 2016

Espero que puedas perdonarme

Espero que puedas perdonarme.

Siento tu mirada en el suelo
tus pasos cortos
tus manos en los bolsillos
o en la cabeza, o tapándote la cara.
Siento tus insomnios
tus sueños o pesadillas, no sé,
tus vueltas en la cama.
Las patadas al aire
los nudillos en la pared.
Tus ojeras marcadas,
carreras de agua salada por tu cara.
Tus dientes apretados,
tus labios trazando una línea recta.
Siento taparte la boca, siento ser la única que puede.
Siento anular tu necesidad de expresarte
reduciéndola
un
puto
folio en blanco.
Siento obligarte a morderte.

Siento tus orejas ajenas a tus ganas de gritar.
tus ganas de gritar.
tus ganas.
-¿mis qué?-

Quiero oírte gritar
que sueltes la rabia que tienes dentro
que la saques fuera
que te dejes la garganta, joder.
Que notes como araña mientras sube
que tengas que agarrarte el cuello
y sientas el fuego, que ya no está dentro.

Que te quemes que eso cura.

Siento haberlo permitido.
Siento seguir intentando entenderlo.
Siento regalar escusas al resto, 
y a ti no pasarte ni un tercio (de heineken).

Soy yo la que te quita el aire, lo sé
la que te falla
la que nunca te ha dejado ganar.

Soy yo reventando espejos
lloviendo cristales
huyendo de mis propias sombras
o corriendo detrás de ellas, no estoy segura.
Soy yo buscándome a ciegas
y encontrándome,
encontrándome.

Soy yo la que más daño puede hacerte 
y de hecho te lo hago,
y por eso
esto
que esto pues

soy yo pidiéndome perdón.

Paz y amor para el mundo, aquí dentro es otro rollo.