No quiero que ella
se enamore también de ti,
no voy a permitir que ella
tampoco pueda pensar en otra cosa,
ni pienso dejar que esto
se convierta
en un para nunca infinito.
A mí ya no me salva nada,
pero la poesía puede escapar.
No quiero escribirte más poemas
de te quiero sin decirlo, y sin que tú
quieras quererlos tuyos... y a mí.
No quiero volver a dolerme
escribiéndote.
No quiero desangrarme en verso
mientras imagino como te deshaces
en otras pieles.
No quiero que la lluvia
me recuerde a ti,
ni que mis tormentas
lleven tu nombre,
ni tragar más lágrimas que... en fin.
No quiero ser tu musa intocable,
ni tu nada especial.
No quiero escribirte más poemas...
hasta el próximo.
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